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Prevención

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RECUERDA

Evitar la transmisión del VIH es una responsabilidad compartida de las personas que tienen el virus y de las que no lo tienen.

La mejor forma de evitar la transmisión del VIH es mediante acciones de prevención, responsables y permanentes.

En el Ecuador, más del 96% de las infecciones de VIH se producen por vía sexual, es decir, mediante relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección, o también conocidas como relaciones inseguras. Por eso, practicar sexo seguro, utilizando preservativo o condón adecuadamente en todas las relaciones sexuales penetrativas, es una de las principales formas de evitar la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

¿QUÉ SIGNIFICA TENER SEXO SEGURO?

 

El sexo seguro es el comportamiento sexual responsable y saludable orientado a prevenir un embarazo no deseado y reducir el riesgo de contraer o transmitir una infección de transmisión sexual (ITS), como el VIH.

Lo más importante es evitar que la sangre, el semen, o los flujos vaginales de una persona VIH positiva ingresen en el cuerpo de otra persona.
Para eso, uno de los métodos preventivos de las ITS y de la infección por VIH, que científicamente se ha demostrado de los más seguros y eficaces, es el uso adecuado de preservativos en cada relación sexual penetrativa.

Al respecto, está comprobado científicamente que utilizando adecuadamente el condón puede haber una seguridad de hasta un 95 a 98% de no producirse una transmisión del VIH u otro tipo de ITS; sin embargo, siempre existe el riesgo de que se rompa el condón durante el acto sexual, sobre todo si no se lo usa correctamente y sin la lubricación adecuada.

El sexo seguro puede ser más placentero y es siempre lo mejor porque ambos tienen menos preocupaciones, incomodidad o riesgos de contraer alguna enfermedad.

EL CONDÓN MASCULINO

El uso del condón masculino es la forma más comúnmente usada para prevenir la transmisión del VIH.
El condón está hecho de una sustancia llamada látex y se ve como un globo largo que se coloca sobre el pene.

El condón a menudo viene lubricado y necesita ser guardado y usado de manera apropiada para que sea efectivo.

La decisión sobre si usar el condón no es solo de quien se lo coloca, sino también de la pareja ya que el condón protege la salud sexual de ambos.
RECOMENDACIONES PARA EL USO ADECUADO DEL PRESERVATIVO O CONDÓN

Antes de usar un condón se debe tener en cuenta lo siguiente:
 
  • Verificar que la fecha de vencimiento y el registro sanitario estén correctos.
  • Verificar que la envoltura tenga burbuja de aire.
  • Verificar que sea de látex natural.
  • Mantenerlo en lugares frescos y secos, no en billeteras por ejemplo, ya que es un lugar poco ventilado y tan apretado que podría ajustarse hasta liberar la burbuja de aire que protege al condón.
  • Al abrir la envoltura no usar los dientes, uñas o tijeras. En la envoltura hay un lado con cortes específicamente para abrirlo con facilidad.
  • Ponerlo en el pene erecto y antes de cualquier contacto genital.
  • Añadir lubricante a base de agua por fuera del preservativo y en la vagina o ano antes de penetrar. No usar cremas ni vaselina.
  • Usar siempre un condón nuevo en cada relación sexual y solo uno a la vez porque la fricción entre condones puedo causar que se rompan.
  • Poner el condón por el lado correcto. Si está el revés no se desenrollará con facilidad.
  • Presione la punta del condón para que no quede aire y desenróllelo sobre el pene erecto hasta cubrirlo totalmente.
  • Luego de eyacular (terminar), antes de que el pene se duerma, sacar el condón, envolverlo en papel higiénico y botarlo a la basura.
  • Nunca vuelva a usar un condón ya usado.

EL CONDÓN FEMENINO

El condón femenino es una funda hecha de poliuretano, más fuerte y elástico que el condón masculino. Al final de la funda hay un anillo pequeño que se utiliza intravaginal. En la abertura de la funda hay otro anillo en la parte exterior, el cual queda fuera de la abertura vaginal y cubre tanto la vagina como la base del pene del hombre.

El condón femenino viene pre-lubricado y debe usárselo solo una vez.

LOS LUBRICANTES

Para disminuir considerablemente el riesgo de ruptura del condón en una relación sexual, es necesario utilizar un lubricante a base de agua, no sólo para las penetraciones anales, sino también para las vaginales, cuando la lubricación natural no sea suficiente. La insuficiencia de dicha lubricación puede hacer que el acto sea menos agradable e incluso penoso para una u otra de las personas que intervienen en el acto sexual.

El cuerpo del hombre y de la mujer debe sentir excitación para lubricarse. Los juegos sexuales antes del coito en las parejas estables o casuales son importantes. Por ejemplo, besarse y acariciarse, aumentan la excitación por lo que la exploración de las zonas erógenas de la pareja en momentos de intimidad no solo es agradable, sino también importante para disfrutar la relación sexual.

Los lubricantes son importantes para protegerse mejor del VIH, ya que disminuyen los riesgos de rotura de los preservativos. Pero, ¡cuidado! no debe utilizarse cualquier lubricante. La vaselina, leches hidratantes y otras cremas que contienen derivados de petróleo o productos químicos agravan los riesgos de rotura del preservativo. Se recomienda siempre el uso de lubricantes a base de agua.

La manera más sencilla de usar lubricante es aplicar una gota de este sobre el pene erecto (en el glande), para luego colocarse el condón. Una vez hecho esto, se puede poner una cantidad generosa de lubricante directamente sobre el condón y esparcirlo con la mano.

Los lubricantes son productos que facilitan la penetración anal o vaginal, evitando que se produzcan laceraciones o ruptura del condón.

PREVENSIÓN POSITIVA

Prevención positiva son los cuidados y estrategias que una persona que vive con VIH (PVV) puede hacer para:
  • Proteger su salud.
  • Evitar contraer nuevas infecciones de transmisión sexual.
  • Evitar la reinfección con VIH.
  • Evitar llegar a una etapa de sida.
  • Evitar transmitir la infección a otras personas.
 Para que las PVV realicen acciones de prevención positiva es necesario incorporar aspectos que van más allá de la prevención de la trasmisión del virus, como por ejemplo el autoestima, es decir, quererse y respetarse a uno/a mismo, como principio básico para cuidar la salud y la vida.

Otro aspecto importante de la prevención positiva es el adecuado acceso a servicios de salud eficientes y de calidad. Estos servicios deben tomar en cuenta las características y necesidades de las PVV, y para ello es muy importante organizarse en grupos de ayuda mutua, en donde puedan compartir sus vivencias y experiencias y trabajar por el cumplimiento de sus derechos.

¿POR QUÉ HACER PREVENCIÓN POSITIVA?

Por lo general, las acciones de prevención del VIH están dirigidas a personas que no viven con el virus; sin embargo, es muy importante la prevención también en personas que viven con VIH, ya que son ellas/os quienes pueden transmitir el virus a otras personas.

Tomar medidas de prevención es vital para detener el avance de la epidemia, ya que no solo se puede infectar a otras personas, sino que también las personas con VIH pueden reinfectarse con el virus, lo cual puede perjudicar aún más su salud. Por ello, la prevención positiva es una estrategia muy importante para la prevención del avance de la epidemia.

Los avances en el cuidado y tratamientos del VIH ayudan a prolongar la vida y mejorar la salud de las PVV, lo que provoca, entre otras cosas, la reactivación del interés sexual. Sin embargo, al haber mayor cantidad de PVV sexualmente activas, aumenta la posibilidad de nuevas infecciones.
 

OTRAS RECOMENDACIONES A PERSONAS QUE VIVIEN CON VIH PARA EVITAR LA TRANSMISIÓN O REINFECCIÓN DEL VIRUS

  • Practicar relaciones sexuales no penetrativas.
  • No donar órganos ni semen.
  • Informar a las parejas sexuales sobre la situación serológica.
  • No compartir utensilios de aseo personal (cepillos de dientes, navajas de afeitar) que puedan tener sangre infectada.
  • Cubrir las heridas y llagas con una gasa hasta que curen.

PREVENCIÓN DE LA TRANSMISIÓN MATERNO INFANTIL DEL VIH

La transmisión del VIH de una madre a su bebé, también conocida como transmisión vertical, puede producirse durante el embarazo, parto o lactancia. Para prevenirlo, lo más importante es que la madre conozca su diagnóstico respecto del VIH, lo más pronto posible.

Actualmente, la prueba con consejería es ofrecida a mujeres en estado de gestación en la mayoría de centros de atención de salud públicos a nivel nacional.
El diagnóstico temprano posibilitará a la madre y personal médico tomar los cuidados prenatales necesarios para reducir significativamente el riesgo de infección. De acuerdo a la Guía de prevención y control de la trasmisión materno infantil del VIH y sífilis congénita y de atención integral de niños con VIH/sida 2012 del Ministerio de Salud Pública del Ecuador, estos son:
  • Control prenatal adecuado.
  • Profilaxis y/o tratamiento de la mujer embarazada con antirretrovirales (ARV).
  • Cesárea programada dependiendo de la carga viral que presente la madre: en tratamiento, con buena adherencia y carga viral menor de 1000 copias, se puede recomendar parto vaginal. En este caso, se tendrá siempre en cuenta la voluntad de la madre.
  • Sustituir la leche materna por leche de fórmula.
  • Profilaxis del recién nacido con ARV.
Para conocer si un niño o niña ha sido infectado de VIH se lo tamiza a través de pruebas para la detección de ADN proviral que pueden realizarse a partir de las 48 horas luego de nacer, sin embargo, hay mayor efectividad si se realiza de 2 a 4 semanas de edad.